lunes, 2 de febrero de 2009

Conclusiones.

-No aguanto más esta situación... Quiero estar sola... Y alejarme de todos... ¡¡Quiero desaparecer...!! – Concluyó con un último grito. Y en el tiempo que le duró un pestañear, se encontró de pie, reposando su cuerpo encima de un océano. Observó durante unos instantes el cielo, salpicado de rosas, naranjas y malvas... Y un sol poniéndose cuando perdía la vista en el infinito.

“...No querías estar sola...?” Escuchó un instante antes de que toda esa armonía se rompiera y de que ella cayera al agua. Luchó agónicamente durante horas, gritaba pidiendo ayuda, pero era inútil, estaba sola, nadie podía oírla. Su cuerpo dejó de aguantar y entre el frío de las aguas y el cansancio de su cuerpo, el mar se la tragó.







Quizás no somos conscientes, y no percibimos cuando el agua empieza a evaporarse con nuestro roce; quizás no somos conscientes cuando nos miramos al espejo, de que nuestro reflejo no nos devuelve brillo en la mirada; quizás no somos conscientes del vacío que tenemos en el estómago y de que probablemente, intentamos llenarlo con sustitutos de lo que creemos que nos falta, que no hacen sino empacharnos de lo que no necesitamos y de una indiferencia hacia todo.


Y entonces es cuando tomamos la decisión equivocada.

1 comentario:

Pequeño Gran Tigre dijo...

hola, mira me parece totalmente cierto todo lo que dices de lo que no nos damos cuenta,me parece una buena forma de interpretar lo que piensas, me alegra haber leido esto.

espero seguir en contacto

BeSos