jueves, 25 de noviembre de 2010

La araña y la mosca

Como la mosca atrapada en la pegajosa telaraña, a apenas un segundo de morir, que es milagrosamente liberada por los numerosos descuidos en el tejer de la araña, no puede más si no vivir sus últimas horas consumida en su pequeña estructura envenenada.

Araña de hábil tejer, ¿Por qué no atrapas a esa bella mariposa a la cual no tendrás que capturar ni envolver entre tus fuertes telarañas, pues se doblegará ante ellas, como todos los bichos cautivados por tu enigmática apariencia? ¿Por qué, si es más bella que la mosca, no ansías más que alimentarte de la horrible fisionomía de ésta? ¿Por qué, pudiendo tener a una hermosa mariposa te conformas con esa destartalada mosca?

Finalmente la araña se enamoró de la bella mariposa. De la mosca solo se supo que sobrevivió a la poderosa ponzoña y entendió que el amor de la araña sólo podía ser correspondido por un insecto de majestuosa belleza, ya que de no ser así, la araña transforma en su prisión en veneno, cualquier atisbo de amor.

martes, 23 de noviembre de 2010

El cántaro roto

Finalmente y después de dos años, rompió mi recio cántaro el agua que caía con furia y velocidad desde aquella fuente que tomaba su fría esencia del deshielo de la montaña.
Cuando dejé de ir a por agua, la fuente se secó.

O eso creo yo, pues nunca fui a comprobarlo, mi cántaro en pedazos no podía albergar ni una sola gota que aliviara mi sed y mi boca se negaba a beber ni una sola gota más de aquella agua gélida y devastadora.