La calurosa noche de verano hizo que Johnny, medio despierto, medio dormido, se revolviera en el colchón, sintiendo el frío sudor recorriéndole la espalda.
Agarró la botella de Absenta y bebió de un trago todo cuanto su garganta aguantó. Se sintió mucho mejor. Se incorporó y se dirigió al ventanal, que ofrecía desde aquel séptimo piso, una vista preciosa.
-Mañana seguro que nevará.- Afirmó entre risas.
Y entonces se precipitó al vacío.
La predicción se quedó entre sus labios y para él, siempre sería cierta.

