viernes, 3 de abril de 2009

Final del principio de obsesión

La calurosa noche de verano hizo que Johnny, medio despierto, medio dormido, se revolviera en el colchón, sintiendo el frío sudor recorriéndole la espalda.

Agarró la botella de Absenta y bebió de un trago todo cuanto su garganta aguantó. Se sintió mucho mejor. Se incorporó y se dirigió al ventanal, que ofrecía desde aquel séptimo piso, una vista preciosa.


-Mañana seguro que nevará.- Afirmó entre risas.


Y entonces se precipitó al vacío.

La predicción se quedó entre sus labios y para él, siempre sería cierta.

domingo, 29 de marzo de 2009

Muy lejos.

Una sonrisa se dibujaba en sus labios. Era imposible no sentir la embriagadora felicidad que se acomodaba en cada lugar de su cuerpo, como si le chispeara la piel. Sentía un incontrolable hormigueo en el estómago que la incitaba a fundirse con el mundo, a beber de las emociones y de bailar sintiendo que sus movimientos no se limitaban a la sola existencia de sus pies. Volar... Sí, ella volaría y jugaría con el aire y se convertiría en aquella ola que está a punto de romper contra el mar...


Entonces algo tiró fuertemente de ella inmovilizándola cuando escuchó...


-Irene, baja a fregar la cocina, por favor.


E Irene volvió a la realidad.

Durante unos segundos más siguió admirando el cielo. Aquel cielo con el que no podía evitar quedarse ensimismada, que tantas veces le hacía perder la noción de la realidad, del tiempo, del espacio, y aunque su cuerpo siguiese allí parado, su mente escapaba a todas partes, viajaba... Viajaba y se iba muy muy lejos de allí.


Y sólo así, era cuando Irene se sentía feliz.

sábado, 28 de febrero de 2009

Marzo.

Peces locos a mi alrededor. (o no..)

La Distancia.

Unas manos me agarran fuerte. Me aprietan con dureza los párpados y sujetan mi mandíbula con sus dedos rasgándome la boca. Yo no sé donde están mis manos, sé que las tengo, pero las siento fuertemente encadenadas. Dolor punzante en los oídos, como el despertar de los cañones y el tronar de los cielos.

Llora todo mi cuerpo.


Y, al otro lado del mundo, Johnny, sin saber absolutamente nada de esto, pide un café con hielo.

sábado, 21 de febrero de 2009

Deja vu








Mi nuevo destino.

jueves, 5 de febrero de 2009

Yo.

Vuélvete loca!

lunes, 2 de febrero de 2009

Conclusiones.

-No aguanto más esta situación... Quiero estar sola... Y alejarme de todos... ¡¡Quiero desaparecer...!! – Concluyó con un último grito. Y en el tiempo que le duró un pestañear, se encontró de pie, reposando su cuerpo encima de un océano. Observó durante unos instantes el cielo, salpicado de rosas, naranjas y malvas... Y un sol poniéndose cuando perdía la vista en el infinito.

“...No querías estar sola...?” Escuchó un instante antes de que toda esa armonía se rompiera y de que ella cayera al agua. Luchó agónicamente durante horas, gritaba pidiendo ayuda, pero era inútil, estaba sola, nadie podía oírla. Su cuerpo dejó de aguantar y entre el frío de las aguas y el cansancio de su cuerpo, el mar se la tragó.







Quizás no somos conscientes, y no percibimos cuando el agua empieza a evaporarse con nuestro roce; quizás no somos conscientes cuando nos miramos al espejo, de que nuestro reflejo no nos devuelve brillo en la mirada; quizás no somos conscientes del vacío que tenemos en el estómago y de que probablemente, intentamos llenarlo con sustitutos de lo que creemos que nos falta, que no hacen sino empacharnos de lo que no necesitamos y de una indiferencia hacia todo.


Y entonces es cuando tomamos la decisión equivocada.