jueves, 30 de agosto de 2012
miércoles, 29 de agosto de 2012
viernes, 24 de agosto de 2012
jueves, 23 de agosto de 2012
miércoles, 22 de agosto de 2012
martes, 24 de abril de 2012
lunes, 27 de febrero de 2012
sábado, 28 de enero de 2012
"La belleza es tu cabeza"
Sus párpados se despegaron. Estaban en un campo. Un campo de amapolas.
-¿No es precioso?
Ella negó con la cabeza.
-No te entiendo, ¿cómo no te puede parecer hermoso? ¿No te llena de vida ese color rojo profundo?
Ella enmudeció. Se lo había explicado cientos de veces, ella no era capaz de distinguir los colores debido a su enfermedad. Sólo alcanzaba a ver un campo de flores grises y ocres apagados. Tan apagados como ella.
-Si pudiera, te dejaría mis ojos, para que pudieras ver lo que veo yo.
El problema no estaba en sus ojos, estaba en su cabeza.
viernes, 3 de junio de 2011
lunes, 21 de marzo de 2011
martes, 1 de marzo de 2011
El dolor más profundo, clavado como un cuchillo afilado, directamente en el corazón, petrificado durante un invierno en el que las calles de Madrid estaban siempre envueltas en una luz grisácea, lluviosa y enfermiza.
Y quién no se enamoraría de un invierno eterno, de una oscuridad plagada de belleza… La belleza puede llegar a ser monstruosa, monstruosa y envolvente, como un torbellino de grandeza, de ambición…
Y su mente enferma, plagada de fantasmas y de imposibles, matando su corazón, entregado a cuatro paredes torturadas por todas las almas que se quedaron cautivadas por el abismo del que os hablo. Un ente que se queda con todas y cada una de esas muertes, se alimenta, y se hace aterrador…
Y tus ojos mostraban ese brillo, cautivado como yo me cautivé de tí, de esa oscuridad envolvente, de esa frialdad, de esos dibujos en las paredes, dejaste de ver la realidad y despreciaste lo vivo, fundiéndote con un mundo que te envenenaba la mente y consumía rápidamente tu cuerpo, tanto como a mí me consumía tu presencia. Me acariciabas el cuerpo desnudo y despreciabas después tus manos, dignándote a besarme y rendirte a un ligero atisbo de amor, no, jamás de amor, de placer, de morbosidad... Y luego volvías a desdoblarte y te desvanecías con la luz azul-marina; bello, como siempre, inalcanzable, como siempre. Muerta por amor y desesperación, capaz de ofrecerte mi cuerpo si con ello satisfacía tu apetito y quizás amarrarte entre mis lazos para salvarte del abismo, no podías más que pasear tu lengua sobre mi piel sin poder ceder el ardor de tus ojos y abandonar aquella locura.
Y cuando por fin te diste cuenta de que la muerte quiere aparentar belleza solo para beberse tu alma, cuando encontraste llorando arrinconado, temblando de frío, al niño de tus entrañas, cuando te viste frágil y desprovisto del poder que creías tener, me dejaste tan rota y exhausta que ya no pude quererte.
La nieve de Madrid se derritió. Las calles de Madrid tienen otro matiz cuando no fluye amor enfermo y ciego por la sangre…. Y el olvido consume a aquella alma que conocí y de la que me enamoré, que se quedó atormentada entre los desgarros de las paredes y aquella oscuridad perlina y brillante, capaz de violar la realidad y sacarte el corazón con sus propias manos….
Y como si de un sueño se tratase, me guardo entre mis manos y mis labios, el sabor de nuestro secreto.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Despedida
jueves, 25 de noviembre de 2010
La araña y la mosca
martes, 23 de noviembre de 2010
El cántaro roto
lunes, 4 de octubre de 2010
Quizás
Quizás ensordecí.
Quizás ese pozo no tenía fondo.
Qué importa lo que ocurriese, el río donde yo me bañaba de niña sigue seco aún. Quizás cuando la moneda toque el suelo yo vuelva a escuchar de nuevo el agua fluir.
sábado, 17 de abril de 2010
Grito de Mandrágora
A lo lejos, escucho el galopar de un alma corrompida, le brillan los ojos, se le revuelve el negro pelo. Sonríe, puntiagudos colmillos se asoman entre sus comisuras. Ríe, no se da cuenta, pero despierta a la luna, que acunada en las alturas, lo observa y es testigo de esta injusticia.
Sus manos agarran mis cabellos y tiran con ferocidad, siento mi vida arrinconarse en la tierra que me rodea, negándose a salir. Sus pies se hincan profundamente, dolor, empiezo a sentirle, sufro. Mis entrañas se revelan, mil estacas sobre su oído caen como una lluvia de alfileres en su tímpano, le quemo, lo sé, cierra los ojos, aprieta los colmillos, aguanta mi alarido, y se obliga a ensordecer.
Tira otra vez, y me saca de la naturaleza, me enclaustra, me fulmina, mis raíces lloran y mi aullido no tiene respuesta.
Arráncame de mis orígenes, viola mi tierra, pero cuando quieras ahogarme en leche y vino solo recuerda, que cada noche escucharás mi agónico grito y te haré enloquecer cada noche un poco más hasta conseguir llevarte al suicidio.
El manzano
Vivía, en aquel pequeño pueblo, un anciano de dulce corazón. Poseía éste un gran jardín repleto de bellas flores de magnífico olor, de frondosas y verdes madreselvas que trepaban por la frágil tapia que lo rodeaba, pero, sobretodo, un manzano. Un manzano enorme, de poderoso tronco y largas ramas cuajadas de unas joyas frutales, rojas, brillantes y hermosas.
Era tal la grandiosidad de este manzano, que además de ser asiduamente contemplado, era el objetivo de pequeños e inocentes hurtos, cometidos sobretodo por algunos niños, que deseaban probar un bocado de aquellos frutos que colgaban de sus ramas.
El anciano solía observar desde su ventana cada uno de esos pequeños actos y su corazón se endulzaba cada vez más, a medida que veía a los niños felices saboreando el delicioso sabor de aquellas manzanas.
Una mañana, se asomó a la ventana tan solo para no dar crédito a lo que vio: En su árbol no quedaba una mísera manzana, y las ramas de éste habían sido violentamente serradas.
(...)
Dicen que en un pequeño pueblo existía un árbol, que era capaz de dar divinos frutos de dulcísimo y único sabor, incomparables a los de cualquier otro manzano. Dicen, porque ya no saben lo que hay, porque quien se acerca se encuentra con muro de piedra tan alto que ni los pájaros alcanzan a sobrevolar; según dicen, que su dueño, un anciano de amargo corazón, construyó para que nunca nadie probase sus manzanas.
¿Seguirá viviendo aquel manzano, o moriría al dejar de ser contemplado, o quizás debilitado, al quedarse sin ramas y frutos sagrados…?
sábado, 20 de marzo de 2010
Olvídame, mañana.
El mundo se cierra
bajo tus largas pestañas.
Verlas quisiera
cubiertas de lluvia
tan densa y tan oscura
como tu oscura y densa mirada.
Negros ojos negros
que resucitan en mi
cuando abres tus largas pestañas.
No puedo dejar de repetirme "Negros ojos negros", cortesía de Miguel Hernández, por lo que ésto lo escribí inspirada por el suyo propio, que empieza también así.
domingo, 14 de marzo de 2010
Follow your map.
Cada fino copo, una parte apagaba, hasta que finalmente, tras una densa capa quedó sepultada.
Lo que nadie sabía, es que debajo de toda esa blancura helada, debajo ésta se hallaba, que se negaba ante cada nueva capa de nieve, a sentirse finalmente consumada. Es por ello que pervivió en lo más hondo, siendo tomada como un bello recuerdo, pero sin ser nunca olvidada.
domingo, 3 de enero de 2010
Infinito
Los ojos de Johnny se cerraron con resignación dejando tras ellos una fila de puertas consecutivas, cuya extensión se perdía en horizonte de aquella dimensión.
En sus manos aferró la llave que abría solo una de ellas.
Ni la inmortalidad le sirvió para encontrarla.

